El dólar “blue” cerró operado a un precio de $205 para la venta, con una suba de 5,50 pesos o 2,8% en el día. Así superó el máximo de $200 del martes, que también había sondeado de manera intradiaria el jueves 4 de noviembre.

En el mercado mayorista, plaza donde interviene el Banco Central con operaciones de regulación de liquidez, el billete verde finalizó pactado a $100,15, con una ganancia mínima de cuatro centavos. La brecha cambiaria quebró el techo del 100%, ahora en 104,7%, el margen más amplio en casi un año, desde el 18 de noviembre de 2020.

Ante un grupo de empresarios en la localidad chubutense de Comodoro Rivadavia, Guzmán afirmó que, pese a la venta de las últimas semanas, “el Banco Central no ha perdido reservas. De hecho, las ha acumulado”.

En ese sentido, el economista Rodrigo Álvarez afirmó que “el Gobierno lo que dice es ‘yo no voy a generar saltos abruptos en el tipo de cambio, esto va a ser suave’… Cuando vamos a las experiencias, la suavidad siempre es relativa a la velocidad de la inflación”.

“Si el Gobierno quiere recuperar algo de todo el terreno perdido, tendría que devaluar por encima del ritmo de la inflación varios meses. Vamos a la historia y esto nunca pasó. Ningún Gobierno pudo devaluar más del 4% por más de dos meses consecutivos”, agregó Álvarez, en declaraciones radiales.

El Banco Central continúa en noviembre con su diaria intervención reguladora de liquidez en el mercado mayorista. Este miércoles sacrificó unos USD 180 millones para equilibrar la oferta interbancaria y en el mes anota un saldo negativo de unos 320 millones de dólares.

Las reservas internacionales crecieron este martes en USD 83 millones, a USD 42.879 millones, ya que el BCRA registró el ingreso de USD 296 millones correspondientes a desembolsos por USD 237 millones del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) y otros USD 59 millones del BIRF (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento).

“Tras el efímero respiro de la última normativa bancaria, el BCRA rápidamente reanuda a diario el desafío de administrar las intervenciones, toda vez que el saldo es activamente monitoreado por los operadores”, analizó el economista Gustavo Ber.

“Incluso también vienen generando creciente preocupación los esfuerzos en los dólares financieros, e incluso algunas referencias más libres, en busca de controlar su dinámica en las últimas ruedas antes de las elecciones, aún cuando luego esta estrategia se espera deberá reevaluarse toda vez que ya no resultaría sustentable la sostenida presión vigente sobre las reservas netas”, consideró el titular del Estudio Ber.

Para Javier Timerman, socio de AdCap y co-fundador de Banza, “después de las elecciones, creo que va a primar más la racionalidad, que el discurso anti FMI ya no va a tener sentido y va a haber negociaciones más rápidas”.

“Cuando uno no tiene financiamiento y tiene que afrontar estos pagos, tiene que acordar con su acreedor; no queda mucho margen para seguir discutiendo. En Argentina estamos en una situación de bastante estrés económico, y ante esa situación, la alternativa de la radicalización simplemente no existe: no hay ni flujo ni stock”, indicó Timerman.

DIB