Como todos los años, a partir del primer fin de semana largo de octubre, los argentinos que tradicionalmente deciden tomarse vacaciones en destinos locales empiezan a reservar el alojamiento para el verano.

La temporada 2019 traerá varias novedades, ya que debido a la devaluación que dejó el precio del dólar al doble del verano anterior y al contexto de crisis e inflación, se espera un incremento del turismo receptivo y, al mismo tiempo, más turismo de cabotaje.

El portal de alojamientos temporarios Alquiler Argentina difundió las primeras tendencias de la temporada, a partir de los resultados de una encuesta entre más de 1.100 propietarios de cabañas y casas de veraneo y un relevamiento de precios de los alojamientos publicados en su sitio web.

Según el informe, este verano 2019 un alquiler temporario costará $2.300 por noche (con capacidad para 4 personas). Es decir que una familia que tiene pensado viajar 7 días, gastará aproximadamente $16.500 en alojamiento. Esto representa un incremento promedio de precios de menos del 30% respecto a la temporada anterior, por debajo de la inflación proyectada para final de año.

Vale recordar que hace una semana, en el marco de la Feria Internacional de Turismo (FIT 2018), Turismo de la provincia de Buenos Aires firmó con la Cámara de Turismo bonaerense un acuerdo para sugerir a los prestadores un tope para los aumentos del 30 por ciento.

Los principales destinos de veraneo tienen estas tarifas promedio para 4 personas. (Alquiler Argentina)

El 72% de los propietarios de alquileres temporarios ya fijó los precios, lo que es muy positivo en un contexto de tanta especulación.

“Hoy se está premiando la transparencia: un alojamiento que tiene precios publicados tiene un 20% más de consultas en nuestro sitio”, aseguraron desde Alquiler Argentina.

Para la construcción de la tarifa, los dueños de cabañas se basaron principalmente en el porcentaje de inflación y en la competencia local. Sin embargo, el 47% decidió aumentar en promedio un 28%. Los operadores turísticos aprendieron de temporadas anteriores, como en 2016, cuando de los precios de alojamientos se equipararon a la inflación y la Argentina no tuvo una buena temporada.

“El operador local sabe que el turismo no sólo no es una necesidad primaria que puede aumentar a la par del precio de los alimentos, sino que además, subir la tarifa para equiparar al porcentaje de aumento de inflación implica competir directamente con el exterior”, agregaron desde la misma web especializada que realizó la investigación.

Clarín